Un proceso que respeta el ritmo de la tierra
El aceite de oliva virgen extra no se fabrica: se cuida. Cada paso del proceso, desde la poda invernal hasta el almacenamiento final, influye en la calidad del producto.
Las etapas del proceso
1. Poda y mantenimiento
Entre enero y marzo realizamos la poda de los olivos. Este trabajo es fundamental para regular la producción, mejorar la ventilación del árbol y facilitar la recolección.
2. Cuidado del suelo
Mantenemos cubiertas vegetales entre los olivos que protegen el suelo de la erosión, fijan nitrógeno y favorecen la vida microbiana. En nuestro camino hacia la certificación ecológica, este manejo es esencial.
3. Recolección
La aceituna se recoge entre noviembre y enero, cuando alcanza el envero (cambio de color de verde a morado). Utilizamos vibradores y vareo controlado para no dañar el fruto ni el árbol.
4. Molturación
En menos de 24 horas desde la recogida, la aceituna llega a la almazara local. Allí se lava, se tritura y se extrae el aceite por centrifugación en frío, sin aditivos ni procesos químicos.
5. Almacenamiento
El aceite se almacena en depósitos de acero inoxidable, protegido de la luz y a temperatura controlada, para mantener todas sus propiedades hasta el momento del consumo.
El resultado es un aceite de oliva virgen extra con personalidad: el aceite que solo puede producir esta tierra, este clima y esta variedad.